Una palabra de esperanza: El Pastor Siervo que Dios Utiliza

“Sirvió a su propia generación por el propósito de Dios” Hechos 13.36

Lic. Carlos Scott

Presidente Red Misiones Mundiales – Argentina

Representante COMIBAM Cono Sur

Vice-Presidente COMIBAM Internacional

Introducción

Cuando me pongo a pensar en los siervos que Dios quiere utilizar me vienen a la mente los héroes de la fe. La fe del pueblo de Dios es algo que nos emociona: “Conquistaron reinos, hicieron justicia, obtuvieron promesas, cerraron bocas de leones, apagaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada; siendo débiles, fueron hechos fuertes, se hicieron poderosos en la guerra, pusieron en fuga a ejércitos extranjeros” Hebreos 10: 32-34.

 

No nos alcanzaría el tiempo para contar sus proezas. Hombres que Dios ha utilizado en diferentes tiempos con un denominador común: “Sabían vivir bajo la autoridad de Dios”.

 

El Rey David es definido por las escrituras como aquel que “Sirvió a su propia generación por el propósito de Dios”. Sirvió..., un hombre que fue siervo.

 

“El hombre que Dios va utilizar es aquel que vive bajo la autoridad de Dios y sirve a su propia generación por el propósito de Dios.”

 

¿Cuales deben ser las características de un hombre así?

 

1-El hombre que Dios utiliza es una persona que ha sido “Llamada”

 

Si buscamos en Salmo 78: 70-72 nos dice... “escogió también a David... lo llamo” para pastorear a su pueblo.

 

Lo llamo como lo llamo a Abraham, (Génesis 22:11), como lo llamo a Moisés (Éxodo 3:4), como lo llamo a Gedeon (Jueces 6:14-16), como lo llamo a Samuel y ahora te llama a vos y a mí.

 

Llamados para ver las cosas de una manera diferente, para pertenecerle a Él, para saber que hay futuro, para vivir una nueva relación, la calidad de la relación:  yo y Él. Llamados para vivir un compromiso profundo, un nuevo estilo de vida.

 

El que llama es él YO SOY. “Yo soy el que soy”. Yo soy todo lo que mi pueblo necesita. Por lo tanto Él nos llama. Es una demanda grande y este llamado es para todos. Es un llamado donde Dios se hace presente, no te deja solo y te dice “yo te voy hacer”, “yo te haré”. Cuando no respondemos a este llamado todo se transforma en un vacío, incluso lo que hacemos en la iglesia.

 

Es un llamado que debe durar toda la vida. Cuando no respondemos a este llamado perdemos el rumbo y la oportunidad. Es un llamado a la fe, a la confianza y a la obediencia. Cuando alguien es llamado y hay una respuesta positiva la vida cambia. Ya no se puede seguir viviendo como hasta ahora. Esta certeza hace que la historia cambie, cambia mi historia y cambia el curso de la historia. Dios mismo se ha hecho presente.    

 

Él nos llama a través de las bendiciones, pero a veces las cosas van demasiado bien y no oímos. Otras veces nos tiene que llamar por medio de circunstancias difíciles, quebranto económico, una perdida, la falta de salud, etc. “Él nos susurra en nuestros placeres, nos habla en la conciencia, PERO NOS GRITA EN NUESTROS DOLORES: Es su megáfono para despertar a un mundo sordo.”

 

David entendió que Dios es el que llamaba y le correspondía dar una respuesta como Abraham: “Señor Heme aquí”. Amaba al Señor, se reía y lloraba de emoción con Él. Le cantaba con su arpa mientras miraba las estrellas y Dios le fortalecía para enfrentar al oso y al león. Enterneció su corazón con Dios. Comenzó día a día hacer su voluntad, hasta que un día se enfrenta al gigante más grande llamado Goliat y venció. Dios estaba con él y “dondequiera que iba resultaba vencedor”. Dios le prosperaba. Pero Dios le formo por medio del quebranto.

 

2- El hombre que Dios va a utilizar es el hombre que experimenta el quebranto.   Por lo tanto David aprendió a ser quebrantado de corazón.

 

Un corazón integro se forma a través de la prueba y la aflicción. Condimento infaltable para que Dios afirme a sus hombres. Descubrió que nada sirve tener un corazón orgulloso, soberbio, altivo, por eso dice en el Salmo 19:12 “¿Quien puede conocer sus propios errores? Absuélveme de los que me son ocultos” o lo que dice el Salmo 139:23-24  “Escudríñame, OH Dios y conoce mis inquietudes, conoce mi corazón, pruébame y ve si hay en mi camino malo y guíame en el camino eterno”. No conocemos nuestro corazón,  pero si podemos pedir a Dios que nos haga conforme a su corazón.

 

David fue quebrantado: sufrió por el celo y la envidia de Saúl. Le tiraba lanzas cuando estaba a su servicio, fue engañado, no se le dio a Merab la hija de Saúl como lo prometido, le rebajaron de grado estando con Saúl, procuraron matarlo, lo persiguieron, anduvo en cuevas, en el desierto, se tuvo que hacer pasar por loco para ser aceptado por los extranjeros y enemigos, sufrió la burla de otros: “vos sos de los que dicen que mataste a diez miles...”, sufrió la incomprensión de sus 600 hombres en varias oportunidades: “¿Cómo que no mataste a Saúl?. Quebrantamiento que da integridad. “Yo no toco al ungido de Dios”. Amor a Dios y sujeción a su propósito. El quebrantamiento nos lleva a nueva dimensión de vida y fe.

 

3-El hombre que Dios utiliza es el que aprende a fortalecerse en Dios en la más dura aflicción:

 

“Y David se fortalecía en el Señor su Dios”, “Y David consultaba con su Dios” 1 Samuel 30:6 y 7.  Su destino parecía terminar en las manos de Saúl o de los enemigos de su pueblo. ¿Pelearía contra Israel?. Dios le dio la salida pero fue desgarrador para él... Saúl y Jonatan muertos en la batalla. David expreso: “Han caído los valientes sobre el monte de Gilboa, la hermosura de Israel ha perecido. Mi amigo Jonatan. Saúl y Jonatan ¡Nobles personas!, Eran más ligeros que las águilas, más fuertes que los leones, unidos en su vida y en su muerte, ha caído la hermosura de Israel!” fueron las palabras de David en 2 Samuel capitulo 1.  David... sencillamente un “hombre de Dios”.

 

Hoy Dios nos llama a ser su siervo “Servir a nuestra propia generación por el propósito de Dios”. El esta cumpliendo su propósito aunque a veces no lo parezca. David pensó: Saúl me va a matar, ni se acordaría que fue llamado a ser Rey... pero Dios cumplió su propósito en la vida de David porque él “vivió bajo su autoridad”.

 

 

Este tipo de siervo es el que bendecirá a las naciones:

Rebajarnos y humillarnos para estar presente ante otros,

Obedientes al plan de Dios viviendo bajo su autoridad,

Negarnos a nosotros mismos y experimentar la cruz,

Sencillamente: “Servir a nuestra generación por el propósito de Dios”.

Que nosotros lo podamos hacer también.