Lo que el Pastor debe Saber y Hacer en el proceso de las misiones MUNDIALES

 

Claves para la Estimulación, LLamado, Capacitación y Envío  Misionero

Carlos Scott

Presidente Red Misiones Mundiales- Argentina

Representante de COMIBAM Cono Sur

Vice-Presidente de COMIBAM Internacional

 

Clave 1: La Iglesia local es la base

El Pastor Daniel Bianchi de Argentina escribió: “Para identificar a los nuevos misioneros es imprescindible que el liderazgo de la congregación tome una participación activa. En otras palabras, se requiere una decisión intencional. En cada iglesia hay personas listas para avanzar hacia el servicio misionero. La pregunta obligada es: “¿Hay líderes igualmente listos para identificar a esas personas, acompañarlos y enviarlas?. De otra manera ninguna orientación servirá de mucha ayuda si después no hacemos lo que hay que hacer.”

 

Estudiando los pasajes de Hechos 13:1-3, Romanos 10.14-15 y la carta a los Filipenses el énfasis final es el Envío y la Cooperación. En el folleto ¿Qué tan misionera es su iglesia? que publico ACMC (Iglesias avanzando en su compromiso en misiones) y luego la Red Misiones Mundiales (ver apéndice 3) descubrimos algunas claves como:

-El liderazgo (El Pastor/Ancianos/Consejo de Pastores / comité de misiones)   

-Estrategia (Política y Metas)

-Estimulo, Educación, Visión, Oración.

-Envío, Llamado y Pastoreo, Cuidado del misionero

-Finanzas (Presupuesto de la Iglesia y compromiso de los miembros)

 

Claves en el trabajo con la iglesia local 

(Algunos puntos adaptados de la tesis de Fritz Schuller- Alemania)

1.              La tarea de las misiones mundiales está basado en el carácter de Dios y su Palabra. Es una tarea central de la iglesia de Cristo.

 

2.              La iglesia debe considerar la tarea de las misiones mundiales como un privilegio y no una carga. Ser discípulos de Cristo implica seguir sus propósitos y metas para este mundo: “Ser lo que Dios quiere que sea, hacer lo que Dios quiere que haga e ir donde Dios quiere que vaya” (David Ruiz-Comibam Internacional).

 

3.              Las misiones mundiales es una tarea central de cada iglesia local. Por lo tanto cada iglesia local necesita una estructura adecuada que le permita cumplir esta tarea en su vida diaria y sus programas de iglesia.

 

4.              La responsabilidad de una iglesia de involucrarse en las misiones locales no debe impedir que se involucre también en misiones mundiales. La tarea es inseparable e implica el compromiso local y global.

 

5.              Algo está ausente en la vida de cada Cristiano en tanto y en cuanto las iglesias locales no se ven involucradas en misiones mundiales. Hay un vínculo directo entre él involucrarse en misiones mundiales y la madurez espiritual de una iglesia. Esta debe ser una tarea de “toda la iglesia local” y no-solo de un grupo aislado.

 

6.              La tarea principal de la iglesia concerniente a la misión mundial consiste en el envío y cuidado de los misioneros que predican y encarnan un evangelio integral. La iglesia es la “comunidad del Reino de Dios hasta lo ultimo de la tierra”.

 

7.              Dios ha dado a la iglesia la comisión de las misiones mundiales independientemente de sus recursos financieros. Cada iglesia y cada Cristiano, sea pobre o rico, tiene el privilegio y la obligación de participar en la tarea de las misiones mundiales.

 

8.              Debe haber cooperación entre iglesias, centros de capacitación y agencias misioneras con respecto a obreros y finanzas. A causa de la tarea que Jesús nos dio, estamos comprometidos a trabajar juntos para la gloria de Dios.  Debemos comprometemos a trabajar en unidad y cooperación con iglesias tanto nacionales como extranjeras. Debemos dejar de lado cualquier forma de envidia, competencia y cualquier comportamiento proteccionista o exclusivista.

Bertil Ekstrom de Brasil comenta que:  “La iglesia local juega un papel impor­tante en el proceso de selección y envío. Creemos que lo ideal a largo plazo es la existencia de un área de misiones en la congregación para lo cual no sólo evaluará la persona y su carácter, sino también su desempeño en diferentes la­bores en la iglesia, así como en su desa­rrollo en las experiencias misioneras a corto plazo. Esta área o comité también podrá velar por la capacitación y pastoreo pos­terior del candidato, cuando asista a cen­tros de capacitación más especializados. No hay programa, dinero, o estructura que pueda sustituir la iglesia.

En las naciones que ya tienen expe­riencia en el envío de misioneros es co­mún que los candidatos provengan de un seminario o universidad. Han estado mucho tiempo lejos de su ciudad y han sido miembros en diferentes iglesias du­rante el tiempo en que han estudiado, perdiendo la relación cercana con la con­gregación que los viera crecer.

La perspectiva ideal es cuando la iglesia local funcio­na como un cuerpo viviente en el cual cada miembro es conocido y tiene un se­guimiento. La buena disciplina allí es necesaria para dar a los candidatos a mi­sioneros la orientación y sostenimiento que ellos deben tener, y a la vez brinda la oportunidad a la iglesia de crecer en la responsabilidad, al tener en su seno a un candidato en proceso. Si no se lograra este ideal, eso no constituye una excusa para dejar a la iglesia local o al candidato fuera.

A la par de su responsabilidad para la selección, la iglesia puede dar a los can­didatos una excelente plataforma para practicar sus dones y habilidades, junto con el entrenamiento básico que necesi­tarán para sus futuras actividades. La iglesia puede presentar los candidatos a los demás miembros como futuros mi­sioneros. Después, los individuos pueden observar el crecimiento de los candi­datos y ser parte de su ministerio de apoyo desde e1 inicio. Esto hará una no­table diferencia en el sostenimiento eco­nómico y en el apoyo que el misionero recibirá a través de la intercesión cuando se encuentren en el campo. También se pueden cubrir la debilidad en el carácter y las necesidades espirituales con un pastoreo efectivo, para que los puntos débiles en los candidatos sean vencidos y no lleguen a ser causas de problemas futuros.

A pesar de las ventajas señaladas ante­riormente, la iglesia local tiene su limita­ción. Para tal tarea, se necesita una es­tructura de cooperación que ayude a la iglesia en la comprensión y proyección de su trabajo misionero.” La estructura puede ser formada por un comité denominacional de misiones u otras instituciones misioneras como ser las agencias e instituciones especializadas de capacitación.

 

Clave 2: Una persona llamada

Daniel Bianchi nos recuerda: “Jesús llamó a sus discípulos para que estuviesen con él y para mandarlos a predicar. Juntamente con la conversión viene el llamado de Dios para que le conozcamos, tengamos comunión con él, seamos parte de su cuerpo y partícipes en la extensión de su reino. Ahora bien, además de este llamado general, Dios pide que  algunas personas vayan a encarnarse y proclamarlo en otros contextos culturales.  El misionero necesita tener seguridad de haber sido apartado para este servicio. Esa seguridad o convicción proviene del Espíritu Santo. ¡El apóstol Pablo la tenía! (Hch. 9.15; Gál.1.15; 1 Tim.1.11,12; 1Cor.9.16.”

 

¿ A quien debemos seleccionar para enviarlos a un centro de entrenamiento misionero?

En primer lugar, los candidatos deben demostrar evidencia creíble de un llamado personal y entrega al ministerio transcultural. Hay un alto porcentaje de desgaste que existe entre los misioneros, de manera que la pregunta es: ¿cuán importante es el pro­ceso de selección para prevenir los fra­casos en el campo misionero? Sabemos que un ministerio efectivo lleva años de adaptación, antes de comenzar a serlo, por lo que nuestro énfasis en la selección y capacitación contribuirá a mante­ner a los misioneros en sus ministerios el mayor tiempo que sea posible, además de buscar que sean aptos y efectivos en la misión.

 

“Algunos centros de capacitación misionera sólo admiten obreros que hayan sido designados por sus iglesias o una agencia misionera para el  ministerio transcultural. Otros aceptan alumnos  que no forman parte de una agencia, pero sí que revelan un llamado al servicio transcultural.  Desde mi perspectiva la Iglesia local debe ejercer el principal rol protagónico en la recomendación y aprobación de los candidatos”.

 

Bertil Ekstrom continua compartiendo que: “El tras­fondo en sí no debe ser decisivo para la selección; los buenos misioneros provie­nen de todas las situaciones. La pregun­ta que nos debemos hacer es si hay fun­damento para creer que esa persona tie­ne un verdadera llamado de Dios para las misiones, y si el candidato coincide con la tarea que desea realizar.

 

Es casi imposible una evaluación objeti­va de los candidatos, por lo que necesi­tamos dar pasos concretos a fin de no cometer una injusticia. De lo pobre y vil de este mundo Dios ha tornado para lle­var el Evangelio a las naciones, y humi­llar a los grandes. Dios es el que llama, es quien envía, y Él es quien encomien­da. Pero así como Dios hace su parte, y pide a quien ha llamado a las misiones a hacer la suya, también espera que el li­derazgo y la iglesia sean responsables, cada uno en su función. Debemos traba­jar para reconocer a los realmente llama­dos, y ayudarlos a transitar el camino hacia los no alcanzados, siendo sensibles al Señor de la mies. También debemos desarrollar el discernimiento para cui­dar, como buenos pastores, a aquellos que el enemigo quiera confundir con vocaciones equivocadas, cuando en rea­lidad Dios los quiere aquí, en casa, sirviéndole fielmente.

 

El proceso de selección toma tiem­po, aunque los candidatos puedan estar ansiosos para ir. Trabajemos, entonces, para que aquellos que vayan sean, en verdad, los que Dios quiere allá, dando gloria a su nombre y llevando esperan­za a los perdidos.”

 

“En segundo lugar, los candidatos a entrenarse deben poseer la salud física y estabilidad emocional necesarias para la vida transcultural. La vida en el campo misionero muy a menudo confronta a los obreros con una amplia variedad de desafíos culturales, lingüísticos, sociales, estructurales, tecnológicos, y médicos con los cuales ellos nunca habían tenido que enfrentarse en su tierra natal. Estos desafíos, al ser enfrentados tanto personalmente como en familia, y además sumados a las presiones del ministerio, producen un estrés considerable. Si la salud física del obrero o su estabilidad emocional son frágiles, él o ella probablemente no debería ser considerado como candidato para el entrenamiento misionero.

 

Finalmente, se deben vislumbrar en los candidatos para el entrenamiento misionero los niveles de pureza moral y madurez espiritual necesarios para el liderazgo en el ministerio. Si las cualidades morales básicas para el ministerio del liderazgo han sido afectadas o dañadas, es muy poco lo que el centro de capacitación misionera o el propio candidato pueden hacer para restituir lo que se ha perdido. Seguramente habrá otras oportunidades en el ministerio aunque no sea en el frente misionero. En lugar de simplemente rechazar al aspirante, el personal del centro de capacitación, debería estar capacitado para aconsejar a dicha persona o su iglesia hacia un área posible en el servicio en la cual el obrero pueda involucrarse.

 

Por otra parte, si el candidato carece de madurez espiritual, su iglesia puede proporcionarle  alimentación adicional y, con suficiente tiempo, esto puede resultar en que dicho candidato se reincorpore exitosamente. Los responsables del centro de entrenamiento deben comunicarse directamente con los líderes de la iglesia del candidato para explicar los indicios particulares de falta de madurez y las áreas en las cuales es necesario un crecimiento espiritual. En algunas de estas ocasiones el centro misionero puede recomendar o proveer recursos para que la iglesia utilice en este proceso.”

 

Clave 3:  Capacitación Misionera (Ser, saber hacer y conocer)

 

Aunque parece obvio, la persona que considera la tarea misionera debe haber dado evidencia de una auténtica conversión. Juntamente con ello tendrá que ser evidente que ha desarrollado una sólida relación con su iglesia local ya que allí es el lugar donde se dan los primeros pasos en el discipulado, servicio cristiano y la capacitación.

 

Ya se han realizado suficientes investigaciones para demostrar que los mayores problemas se encuentran por el carácter y asuntos dinámicos espirituales (no asuntos de conocimiento). Por consiguiente, el desgaste se da más por fallas relacionadas con la cultura, la gente, la iglesia o la competencia en la obra relacionado con lo que el misionero sabe o no. Los estudios específicos individuales sobre las razones para el desgaste misionero fueron realizados por Laura Mae Gardner (Wycliffe) . En este paquete, ella encontró que:

1)        Las razones declaradas para finalización de su labor rara vez son las razones que se dan a conocer,

2)        Hay problemas personales incluyendo la falta de sujeción, actitud defensiva, baja auto estima, ambición por el dinero, las posesiones y escasa educación.

3)        Había demasiada expectativa de parte de la nación anfitriona, el campo y liderazgo misionero.

4)        El desgaste era generalmente causado por necesidades.

 

El tema de la baja autoestima y síntomas de stress asociados con la situación cultural, están estrechamente relacionados con el  abandono de los misioneros y una eficiencia limitada. Basados en su experiencia en el campo e investigaciones realizadas, Mario Loss estima que 1 de cada cuatro misioneros se desenvuelve en niveles satisfactorios equivalentes a sus propias culturas, dos de los tres restantes cojean reduciendo la eficiencia, mientras que el cuarto deja por completo el campo.

 

El entrenamiento misionero es para disminuir el agotamiento y producir misioneros  más efectivos, por lo tanto un desarrollo curricular debe ser realizado sobre las realidades en el campo y no de academias tradicionales. Dado que los misioneros estarán ministrando desde un contexto de sociedad, se debe tener en cuenta que “hay un clamor fuerte para el involucramiento en los problemas presentes de cada sociedad.” El aprendizaje debe estar relacionado con la vida y los futuros misioneros deben tener experiencia previa en la iglesia y el mundo. Los Pastores somos llamados a equipar al pueblo de Dios y en este caso a los candidatos para las misiones mundiales. Debemos planificar un proceso intencional de capacitación basado en los siguientes criterios (ver apéndice 4): 

 

 A-El Ser

 

Mario Loss dice: “Un obrero mal preparado es un mal obrero”. Continua diciendo “La responsabilidad de la preparación para ser misionero, recae más fuerte sobre la iglesia local. Es en la iglesia donde los obreros son moldeados, fortalecidos y lanzados a la obra.

Una buena preparación tiene mucho que ver con una expectativa realista de la persona: ¿Qué tipo de ministerio va a hacer?; ¿Qué frutos puede esperar?; ¿Qué condiciones de vida?; ¿Va a trabajar en equipo o solo?; ¿Encontrará esposo o esposa entre los misioneros?; ¿Recibirá elogios y galardones de otros?; ¿Cuál va a ser su situación financiera?; ¿Puede enfermarse o puede esperar sanidad divina?; ¿Recibirá comunicación de su iglesia?; etc.

 

Debe estar preparado en los siguientes aspectos: carácter espiritual, perseverancia, dependencia de Dios, de tomar iniciativa, de ver la vida con ojos realistas, de entender que sufrir con Cristo es un privilegio, conocimiento adecuado de la Biblia, experiencia en ministerio con resultados positivos, fidelidad, sujeción,  personas guiadas a Cristo, saber llevarse bien con otros, etc.

 

Cuanto menos experimentados los obreros, más supervisión de cerca necesitan. Pablo y Bernabé podían trabajar sin supervisión, pero Juan Marcos, “no.”

 

El Ser tiene que ver con la  Madurez de Carácter

“La obra misionera no es para las personas perfectas pero sí para los maduros y comprometidos. Se espera que esa persona tenga “los grandes temas resueltos”, o por lo menos haya mostrado dedicación para enfrentarlos. Por ejemplo: ¿Cómo se siente ese soltero/a acerca de su soledad?. ¿Cómo está ese marido/esposa por el hecho de no poder tener hijos?. ¿Hay temas del pasado que no fueron tratados adecuadamente?. ¿Necesita restauración, reconciliación?. Una de las principales características de la madurez es la capacidad de mantener los compromisos asumidos. Otra es la capacidad de tomar decisiones y hacerse responsable por las mismas sin echar las culpas a otros de las consecuencias. La misión necesita gente firme pero flexible, de convicción pero amable” (Daniel Bianchi).

 

Se deben desarrollar áreas de carácter como la madurez espiritual, celo evangelizador, trabajo en equipo, disciplina, responsabilidad, versatilidad, relación correcta con Dios, con su familia, la iglesia y la comunidad.  

 

El Ser tiene que ver con Actitudes Correctas

“Es menester contar con misioneros que tengan actitudes correctas, sobre todo verdadera humildad. Sólo así podrán salir como aprendices más que maestros, como siervos más que conquistadores, como acompañantes más que protagonistas. La misión transcultural es cada vez menos pionera (aunque hay varios aspectos que la requieren de manera urgente como es el caso de la traducción de la Biblia). Por esta razón  el misionero se debe relacionarse con la iglesia nacional. Como tal el misionero debe reconocerlos, amarlos y respetarlos. La identificación es imprescindible como expresión de auténtico amor y por consiguiente no está exenta de riesgos los que deben asumirse con gran sabiduría, consejo maduro, sensibilidad cultural, dirección del Espíritu y orientación de la Palabra” (Daniel Bianchi).

 

El Ser tiene que ver con una Vida de Relación

“La vida misionera es una vida de relación. El misionero vinculará otros colegas  (generalmente de varias nacionalidades y trasfondos),  cristianos nacionales,  autoridades gubernamentales y con  otros a quienes va a servir. No se nace sabiendo como tener buenas relaciones. Hay que aprenderlo y aprenderlo bien. La dificultad para tener vínculos sanos hará que la persona esté discapacitada para el servicio y le ocasionará más de un quebranto. No es de admirarse que los conflictos interpersonales ocuparon el cuarto lugar como causal de deserción misionera tanto en los países misioneros tradicionales como de las nuevas naciones de envío”. (Ver “Demasiado valioso para que se pierda”, Guillermo D. Taylor, WEF/COMIBAM).

 

El Ser tiene que ver con Confiar en el Señor y Depender de Él

“Muchas veces el obstáculo grande del misionero es su propio complejo de inferioridad. Confiamos en lo que somos y no en el Señor pero cuando estamos en el Señor, y viviendo en su plenitud, aunque somos incompetentes por naturaleza, nuestra fe vence al mundo y la carne nuestra por que ya es Dios quien trabaja en nosotros.  Dios es mayor que las circunstancias nuestras y aun de nuestra incapacidad.  Él es el Señor, tanto de mi vida como de las circunstancias”(Mario Loss). Otras veces su obstáculo es un alto sentido de superioridad. En ambas situaciones el misionero debe tener una perspectiva clara que no debemos confiar en lo que somos sino en el Señor, ni menos al punto de decir “no podemos”,  ni más al decir “yo puedo, lo sé todo”. La perspectiva correcta es: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”

 

El Ser tiene que ver con la Vida Espiritual, el Fruto del Espíritu Santo y el Devocional personal

Esta área afecta las otras, deberíamos hacernos las siguientes preguntas:  ¿Es el misionero una persona de oración? ¿Dónde busca su alimento espiritual? ¿Cómo reacciona ante la frustración? ¿Está abierto para cosas nuevas?

 

Se debe evidenciar el fruto del Espíritu Santo en la llenura del espíritu (Galatas 5:22-26). Un carácter que se revela en el fruto del espíritu es la muestra de ser una vida transformada por Jesús y ser semejante a Él. Somos llamados a encarnar este tipo de carácter e imagen en toda cultura, tiempo y situación.

 

A través del trabajo en el ministerio se buscara desarrollar el fruto del espíritu en Amor, piensa en otros y hay autosacrificio; en Gozo donde depende del control de Dios y no de las circunstancias; en Paz donde hay tranquilidad en el medio de los problemas; en Paciencia donde hay autocontrol bajo presión; en Benignidad, el amor que se ve en acciones; en Bondad donde se hace lo bueno aunque otros no lo merezcan; en Fidelidad, se puede contar con el / ella; en Mansedumbre donde puede disciplinar con ternura; en Dominio Propio donde se crucifica al yo, o se tiene autocontrol sobre la carne. 

 

Debe aprender a cuidarse por si mismo por medio de la vida devocional, alimentarse de la comunión con Dios diariamente, estudiar temas bíblicos, ser autodidacta.    

 

B-El Saber hacer

“Cuánta más amplia es la preparación tanto mejor. David Harley dice que los candidatos: “Deben mostrar la evidencia de la obra de Dios en sus vidas. Deben ser confiables y disciplinados para trabajar, aunque a la vez se les debe aconsejar que no sean perfeccionistas ni adictos al trabajo... Una ventaja adicional es que la persona tenga sentido del humor y especialmente la capacidad de reírse de sí mismo”.  “Es sumamente recomendable que la iglesia tenga un programa de preparación misionera bien desarrollado para encausar a las personas con inquietudes. En un paso siguiente la capacitación requerirá la participación de instituciones formales como entidades teológicas y centros de capacitación misionera”

 

“Servir en misiones es estar en un contexto cultural diferente, en ocasiones totalmente opuesto y aún antagónico. La persona debe tener un sentido crítico de su propia cultura y a la vez de contar con herramientas para conocer la cultura anfitriona. Algunos pequeños indicios son: Capacidad para escuchar con atención y mirar las cosas desde el punto de vista del otro, disposición al estudio de otros idiomas, interés por otras culturas, deseo de ayudar a personas extranjeras, gusto por las expresiones artísticas étnicas, placer por comidas exóticas, conocimiento actualizado de la situación mundial, etc.” (Daniel Bianchi)

 

Como parte de un proceso debe ejercitar sus dones en la vida de la iglesia y la comunidad. Debemos darle oportunidades de servicio en cosas sencillas sin importancia y otras que serán complejas requiriendo dar lo máximo. Ayudaran en la construcción, limpiaran baños y depósitos, estarán en la plataforma, planificaran, estarán a cargo de equipos, comenzaran nuevos ministerios, ayudaran a los diferentes ministerios en la iglesia y estarán en sujeción a otros lideres. Tendrán oportunidades de enseñar y compartir sus vivencias. Serán puestos a prueba y evaluados. Se espera que en las áreas de ministerio ejerzan las disciplinas espirituales, entiendan la guerra espiritual, se puedan comunicar bien en su propio idioma, hacen amistades, aprendan otro idioma, evangelizan y predican, enseñan, capacitan, discipulan. Se espera también que sean buenos mayordomos de su tiempo y recursos, se vea la generosidad y fidelidad en las ofrendas, que compartan sus recursos con los compañeros de equipo. Se espera que puedan desarrollar una fuerza suficiente frente al stress, la soledad y ser capaces de formar una nueva iglesia. Finalmente el tener una experiencia de corto plazo en otra cultura nos permitirá ver como es su comunicación y empatía transcultural.  Uno de los problemas actuales es el protagonismo que deseamos todos de acuerdo a nuestra preparación. Ser siervo es ocupar el lugar que Dios quiere, estar en el centro de su voluntad y alegrarnos con esto. 

 

La característica actual del servicio misionero requiere el concurso de distintos tipos de personas con diferentes dones, capacidades y preparación. Leyendo algunas presuposiciones de Raimundo Morris (Misionero en Chile y Argentina) y adaptándolas podemos decir que:

 

El Saber Hacer tiene que ver con una Educación Integral:  Debemos tener una postura equilibrada entre lo intelectual y lo práctico. Se deben ver destrezas desarrolladas para enfrentar la vida y el ministerio antes de proveer una respuesta teórica a la vida.

 

El Saber Hacer tiene que ver con la Observación: El misionero transcultural debe observar, escuchar, ver, preguntar, ser aprendiz, donde formulara sus teorías de lo que se observa, y luego averiguara la veracidad o error de sus propias teorías como un procedimiento para su vida en la nueva cultura. 

 

El Saber Hacer tiene que ver con la Orientación en el Contexto: No es la información que necesitan solamente, es la información en el contexto de su praxis y su vida diaria en la cultura anfitriona. No es suficiente confiar en nosotros mismos, en la adquisición de datos y conocimientos, porque el saber hacer tiene que ver con morir a nosotros mismos y no buscar un protagonismo especial. Como bien dijo un misionero que conocí: “Ser misionero es saber conducir desde el asiento trasero”.  El mayor enemigo para un funcionamiento satisfactorio es nuestro "yo".  No es el "enemigo" externo sino el "enemigo" interno en nosotros. 

 

El Saber Hacer tiene que ver con Comprender, Identificarse y Aceptar nuevos Valores Culturales.  Somos productos de nuestras culturas y las experiencias formativas a través de ellas. Nuestros valores culturales determinan como vemos al mundo. Cuando entramos a otra cultura debemos contextualizarnos con los nuevos patrones de la cultura receptora. Es encarnar la nueva cosmovisión sin renunciar a los principios bíblicos.

 

C-El Conocer

 

El Conocer es parte de una Actidud Proactiva

“Debemos buscar personas comprometidas para crecer y desarrollarse en todas las áreas de su vida. Esto incluye la formación bíblico-teológica y misionológica. En otras palabras, si alguien dice que tiene una carga o llamado para la obra misionera es de esperar que esté dado pasos en pos de esa meta como: Lectura de libros misioneros, participación en eventos, experiencias misioneras locales,  intercesión y ofrenda misionera regular, servicio en el ministerio misionero de la iglesia, etc. Hay muchas personas que tienen un ideal romántico e inerte de la obra misionera, pasan los años y no hacen nada práctico con su inquietud”. (Daniel Bianchi). 

 

El Conocer tiene que ver con una Educación Continúa:  como actitud y como principio el misionero nunca deja de estudiar en alguna forma u otra. El principio de la educación de adultos postula que todo proceso educativo debe ser continuo y por vida. Nunca debemos dejar de estudiar. Siempre debemos avanzar en la educación formal como informal. Necesitamos mas misioneros y pastores con conocimientos, grados y experiencias ministeriales / transculturales.

 

Clave 4: El Envío y la Encarnación del Evangelio

 

“La “misión” significa “envío”. El concepto de “misiones” proviene en primer lugar de la teología trinitaria: misión es el envío del Hijo por el Padre en la fuerza del Espíritu.

 

Ciertamente, comunicar verbalmente el mensaje evangélico es saludable y necesario, pero debe tomarse en cuenta siempre que la Palabra de la cual se habla es la Palabra (Logos) Encarnado, como nos recuerda el prólogo al Evangelio de Juan. La Buena Nueva de Dios en Jesucristo se manifiesta como Emmanuel, como Dios con los seres humanos, Dios involucrado hasta las últimas consecuencias con nuestra materialidad y nuestro destino. Tal involucramiento tiene un aspecto verbal y otro aspecto constituido por prácticas concretas que hacen a un perfil de vida. Y de tal aspecto integral testifica la palabra “misión”, que significa envío.

 

¿En qué constituye ese envío?

Así como el Hijo fue enviado por el Padre en la plenitud del tiempo para nacer en una familia judía de Galilea durante la época de la hegemonía romana en Palestina, aquellos que creen en el Hijo son enviados a encarnarse en la cultura que les toque ir y servir.

 

En la gran comisión juanina (injustamente olvidada a raíz de la preeminencia de la gran comisión de Mateo a partir del siglo XIX), el Jesús resucitado dice “Como me envió el Padre, así también yo os envío”. Acto seguido les sopla y dice “Recibid el Espíritu Santo” (Juan 20,21-22). El envío o la misión de los creyentes tiene, pues, que ver con entrar en la dinámica del Dios trino: el Padre envió al Hijo en el poder del Espíritu; el Hijo nos envía a nosotros en la manera en que el Padre lo envió, y nos faculta para vivir como él por el Espíritu Santo. La unidad entre los cristianos viene de participar de múltiples maneras de ese envío (Juan 17).

 

Una de las preguntas centrales de la misión de la iglesia es, precisamente: ¿cómo ha de encarnarse el evangelio en la cultura? ¿Aceptándolas por entero? ¿Rechazándolas en lo posible para construir guetos eclesiales? Ni el extremo de rechazar por completo la cultura local imperante ni el aceptar todo de ella, son maneras fieles de llevar a cabo la misión de la iglesia. Por otro lado será necesario ver qué elementos precisan ser descartados de las  tradiciones eclesiales que vienen de afuera a las culturas locales”. (Nancy Bedford)

 

Al pensar en el ministerio transcultutral el Pastor Roberto Perez Bianco (Chile) expresa diferentes características de lo que significa ser “Una iglesia enviadora”:

 

1-Responsabilidad de cada creyente de oír y obedecer la voluntad de Dios para su vida

2-Mantener una vida en santificación y llena del Espíritu Santo

3-Ajustar la visión personal, dentro de la visión de Dios: “A todas las naciones”.

4-Necesidad de definir el “marco de acción” para la implementación  y desarrollo de la visión.

5-Es una membresía probada. Seremos probados y debemos aprobar (2 Corintios 8:1-7).

6-Es una membresía generosa. (2 Corintios 9:6-15).

7-Es una membresía con actitud de servicio (Filipenses 2: 22-30)

 

Una iglesia enviadora no debe ser:

 

1-Una iglesia emocionalista donde el interés sube o baja según la epoca del año.

2-Una iglesia que solo ofrenda dinero. Misiones es mas que solo dinero.

3-Una una iglesia con visión exclusivamente interior. Debemos tener expectativa de extendernos hasta lo ultimo de la tierra.

          

Al reconocernos como enviadores debemos proveer a los misioneros transculturales apoyo moral, logístico,  financiero, oración y comunicación.

 

Por lo tanto una iglesia enviadora es:

 

1-Cuando tiene equilibrio en cada área de acción (Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo ultimo de la tierra)

Da dignidad a cada área de trabajo y ninguna permanece como una “cenicienta”. Hay moralidad de Fe. Se pregunta: ¿Qué pasa con los que no escucharon el evangelio?, ¿Por qué no escucharon? Y actúa en consecuencia.

 

2-Cuando sus “pastores siervos” marcan el rumbo para llegar a “todas las naciones”.

 

3-Cuando su membresía ofrenda tiempo, esfuerzo y dinero para que el evangelio este disponible para “todos”

 

4-Cuando equipa a su membresía y candidatos. Ayuda en su formación para que lleguen a la meta.

 

5-Cuando piensa en términos del “Reino de Dios” y no de su “propio reino”. La obra misionera es del Pueblo de Dios. Es mas grande que la iglesia local.

 

6-Cuando esta dispuesta a mantenerse en la visión de Dios (bendición a todas las naciones), ser fiel, pagar el costo, y continuar su trabajo motivado por el amor hasta que el Señor vuelva.          

 

Clave 5: La Voz del Campo Misionero

 

A continuación están las recomendaciones de un matrimonio misionero latinoamericano trabajando con un equipo en pueblos musulmanes en cuanto al estimulo, llamado, capacitación y envío de los misioneros:

 

  1. Área personal:

 

  1. Área espiritual

 

  1. Área ministerial

Es muy recomendable que tenga:

 

  1. Área administrativa

 

  1. Área comunicativa

 

Clave 6:  El pastor / es, Ancianos y lideres-siervos de la congregación

 

El pastor Roberto Pérez Bianco (Chile) comenta que los “siervos” en la iglesia deben tener:

 

1- “Conciencia de la gloria de Dios”. Implica que sus siervos deben tener una vida de adoración y de disciplina espiritual para avanzar en las misiones (Hechos 13.1-3).

 

2- “Conciencia de la voluntad de Dios”. Dios es el que da las ordenes.  Él dijo “Apartadme” y sus “siervos” obedecieron.

 

3- “Conciencia del llamado de Dios”. Dios llama en forma especial a sus “siervos”. Debe haber un entendimiento que el llamado es para “todos”. El llamado es a la misma vez envío, es “misión”. Llamados para ser enviados y enviadores con diferentes roles.

 

4-  “Conciencia de la presión”. Implica que habrá dificultades, oposición, problemas en los equipos, falta de  fe y comprensión, critica, etc. Es lucha espiritual porque Satanás se opone a la misión de Dios. El sufrimiento será parte del trabajo en “misión”.       

 

El pastor Juan Masalyka de Argentina comparte que los pastores deben:

 

1-Oírle a Dios (Génesis 22:1). Debemos atender lo que Dios nos quiere decir. No hay peor sordo que el que no quiere oír y Dios nos dice “Si oyereis hoy su voz no endurezcáis vuestro corazón”.

 

2-Creerle a Dios. Las circunstancias que Dios ponía para Abraham  eran muy difíciles. Él fue puesto a prueba y creyó (Hebreos 11:17, Génesis 22:18). El que cree a Dios no será avergonzado. 

 

3-Trabajar según los planes de Dios. Esto implica oración y trabajo duro. Sin trabajo no hay logros. Teodoro Williams dijo “Lo importante no es lo que no tenemos, sino que hacemos con lo que ya tenemos”.  

 

En el año 1982 la iglesia que preside el Pastor Juan Masalyka en Córdoba se comprometió en la tarea de la evangelización mundial y la misión transcultural. Hoy es una de las iglesias argentinas que más misioneros ha enviado en circunstancias muchas veces difíciles.