Lo que nos da vergüenza preguntar:

La Misión, la Iglesia y el Reino de Dios

Lic. Carlos Scott

Presidente Red Misiones Mundiales – Argentina

Representante de COMIBAM Cono Sur

 Vice-Presidente COMIBAM Internacional

 

Cuando participe en diferentes seminarios he tenido vergüenza en preguntar mas sobre estos conceptos. Se espera que un Pastor sea un  especialista en esto y al cruzar nuestras miradas con otros pastores digamos: “es obvio”.

 

Lo cierto es que estos conceptos muchas veces están en tensión donde nos generan  pensamientos y sentimientos enfrentados con nosotros mismos. Nos cuesta resolver esta tensión y obtener una guía practica. Haremos una aproximación para repensar nuestra misionología. Comenzaremos con una descripción y reflexión de los conceptos Misión,  Iglesia y Reino de Dios para luego ver su interrelación y proyección conjunta.

 

La Misión

 

Cuando hablamos de Misión debemos reconocer que nunca existió una sola teología de la misión. Estas teologías no necesariamente se deben excluir sino formar un mosaico multicolor donde se enriquecen y complementan.

 

La misión nace en el corazón de Dios. Es obra del Dios trino, creador, redentor, santificador. Existe la misión sencillamente porque Dios ama a las personas. Se percibe a la misión como Dios dirigiéndose al mundo. Misión se refiere básicamente a la missio Dei (la misión de Dios), es decir el compromiso de Dios por este mundo manifestado en su amor. La iglesia tiene el privilegio de participar y a su vez es invitada a unirse al proyecto de Dios.  El amor y atención de Dios se dirigen primordialmente hacia el mundo y la misión es participar en su proyecto. Hacer misión no es realizar un proyecto privado sino unirnos al proyecto del movimiento de Dios hacia el mundo. Dios esta obrando y nos unimos a su dirección.

 

La Misión no es primordialmente una actividad sino un atributo de Dios. Dios es un Dios misionero. Se concibe a la iglesia como un instrumento para la misión. Existe la iglesia porque existe la misión. Dado que la preocupación de Dios es el mundo entero, este debe ser también el alcance de la Misión de la iglesia. Afecta a toda la gente en todos los aspectos de su existencia. La iglesia esta al servicio de la misión de Dios.   

 

La misión es la madre de la teología. Porque hacemos misión surge la teología. La teología es una manifestación de acompañamiento a la misión cristiana. En los autores del nuevo testamento hay diferencias en el entendimiento de la misión. En esta variedad ellos están mas interesados en la existencia misionera que en definir un concepto de misión. La existencia misionera tiene que ver con metáforas como “la sal de la tierra”, “la luz del mundo”, “una ciudad sobre una colina”, etc.

 

Él termino misión ha sido expresado para describir la propagación de la fe, la expansión del Reino de Dios, la conversión de los incrédulos, la iniciación de nuevas iglesias.

 

Primero y primordialmente, la misión cristiana primitiva involucraba a la persona misma de Jesús. El Reino de Dios llega a las personas por medio de lo que Jesús decía y hacia.   Por medio de Él el Reino de Dios penetra en el reino demoníaco, pero no completo definitivamente y universalmente su obra allí. Jesús estableció señales que demuestran la cercanía del Reino y el comienzo de la lucha con los poderes y potestades de este tiempo.

 

Vivimos en una tensión creativa para dar respuestas pero no debe ser una  tensión destructiva. Debemos delinear la dirección que hay que tomar en un proceso de transición.

La misión según Mateo es hacer discípulos. La misión de Jesús según Lucas 4:16-30 podemos sintetizarla en el lugar central que tienen los pobres en el ministerio de Jesús, el dejar de lado la venganza, y la misión a los no alcanzados (gentiles).

 

En Lucas los oprimidos, abatidos, o quebrantados son los arruinados económicamente, los que habían sido vendidos como esclavos sin ninguna esperanza de poder escapar de la  pobreza. Únicamente el año favorable del Señor les proveería una salida a su miseria. Jesús se esforzó por provocar cambios fundamentales en su época. Lucas desafía a los miembros ricos de su comunidad a abandonar una porción significativa de su riqueza, perdonar deudas, dar prestamos riesgosos. 

 

Hay esperanza en la conversión a Dios. Al convertirse a Dios, el rico y el pobre se convierten el uno al otro. Se comparte en comunidad. El tema es el amor y la comunión. Compartimos la comunión en la koinonia de la fe pero esta debe tener una salida practica en la koinonia de la obra.  En Hechos podemos acercarnos a pensar que los gentiles y los pobres son los marginados. 

 

En la misión somos llamados a dejar la venganza. Cuando Jesús lee Isaías 61 los Judíos están esperando el anuncio de la venganza de sus enemigos, en particular los Romanos. Jesús solo lee hasta proclamar el año favorable del Señor. Deja de lado “el día de la venganza del Señor” (Lucas 4.18-19, Isaías 61: 1 y 2 a). Les recuerda la compasión de Dios por los enemigos. Este hecho los llena de ira.

 

La salvación es diferente a la que se esperaba. Hay compasión de Dios por el pobre, el marginado y el extranjero. La venganza hacia los enemigos debe ser suplantada por el amor. Las demandas son concretas en los evangelios. Jesús dice “Dichoso el que no tropieza por causa mía”  

 

Finalmente podemos comprender a Lucas según su conclusión en 24:46-49. Es un mensaje de arrepentimiento y perdón a todas las naciones que comienza en Jerusalén, se implementa por medio de testigos y se llevará a cabo por medio del Espíritu Santo.   

 

En la dimensión de la misión, Pablo formula que ha sido apartado para predicar el evangelio de Jesucristo a efectos de persuadir a todas las naciones que obedezcan a la fe (Romanos 1:5. Donde él va funda iglesias cuidando de no edificar sobre el fundamento de otros (Romanos 15:20-24. Predica un evangelio de amor incondicional y de gracia inmerecida. Es positivo.   

 

La misión en Pablo fue servicio sacerdotal a favor del evangelio, a favor de los menos evangelizados y no alcanzados. Hay que resaltar “a favor  del evangelio” “a favor del reino”, y no de una iglesia en particular, una institución o una denominación (Romanos 15:16. Por lo tanto desafiaba a la iglesia a ofrecerse en “sacrificio vivo, santo, agradable a Dios” (Romanos 12:1), transformando su mente (verso 2), en contraposición de la forma habitual del mundo. El mundo dice:“Te doy si me das’, lo hago si saco algo para mí. El desafío es probar que hacer la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta.

Se le concede a la comunidad del Reino que es la iglesia,  un servicio sacerdotal que no es don personal, sino comunitario (1 Pedro 2:9). La iglesia como comunidad del Reino es ser sal, ser luz, levadura, siervo y profeta a todas las naciones.

 

El propósito de la misión de Pablo es llevar a las personas a la salvación en Cristo.  La visión misionera de Pablo es global, por lo menos en términos del mundo conocido por él. La iglesia esta llamada a ser agente de reconciliación (2 Corintios 5:17-20). Su misión primordial en el mundo es ser esta nueva creación. Su existencia debe ser por causa de la gloria de Dios. Esto produce un efecto en los de afuera. Por su comportamiento, los creyentes atraen a los de afuera o los ahuyentan. Su estilo de vida es atractivo u ofensivo. Donde hay atracción, la gente llega a la iglesia. Las iglesias son misioneras en su propia naturaleza a través de su unidad, amor mutuo, conducta ejemplar, fe que divulgan en todo lugar y gozo radiante (2 Co. 3:1-2, Ro 1:8, 16:19, 1 Ts 1:8).      

 

La Iglesia

 

En los evangelios, solo en Mateo encontramos la palabra iglesia (ekklesia) expresadas por Jesús mismo (Mt. 16:18 y 18:17). Debemos tener cuidado cuando estudiamos y leemos estos textos con el concepto contemporáneo que tenemos de iglesia. Ser discípulo no es igual a ser miembro de una iglesia local y hacer discípulos no implica una expansión numérica de la iglesia. Para Mateo hay cierta tensión entre Iglesia y discipulado, pero nunca un divorcio entre los dos. Idealmente cada miembro debe ser un verdadero discípulo incondicional, pero no es el caso de la comunidad conocida por Mateo.

 

Algunos convertidos resultan superficiales y abandonan la fe cuando viene la persecución, otros caen frente a las tentaciones o presiones el mundo (Mateo 13:24-30, 47-50, 20-22). Mateo busca un discipulado que cuesta. Si esto hace que se retiren algunos no hay problemas. La iglesia para Mateo es donde los discípulos viven en comunidad los unos con los otros y donde buscan vivir según la voluntad del Padre.    

 

Según Mateo el cristiano encuentra su verdadera identidad al involucrarse en la Misión. Comunica a otros una nueva manera de vivir, una nueva interpretación de la realidad y de Dios,  comprometiéndose con la salvación de otros. Por lo tanto una comunidad misionera se ve a sí misma distinta de su medio y a su vez comprometida con él: vive en su contexto de tal manera que atrae y desafía. Esta comunidad es llamada a discernir la naturaleza de su existencia y llamado.     

 

El evangelio de Mateo es el evangelio de la iglesia donde encontrar el reino es encontrar a Jesucristo y la misión es hacer discípulos. En Jesús el Reino se ha acercado a la humanidad. 

 

En el evangelio de Lucas no existe iglesia, solo discípulos, seguidores. En Hechos es diferente: lo que se distingue es la Iglesia bajo la dirección del Espíritu

El Señorío de Cristo no se ejerce en el vacio sino en medio de las circunstancias de una comunidad  bajo la dirección del espíritu. La iglesia tiene una orientación hacia adentro y hacia fuera. En principio es una comunidad que se dedica a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión, al partimiento del pan y a la oración (Hechos 4:42). Pero también tiene una orientación hacia fuera “todos estaban asombrados de los muchos prodigios y señales que realizaban los apóstoles” (verso 43), no había “pobres” o tenían todo en común entre los creyentes, disfrutaban de la estimación del pueblo y el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos. Se involucra activamente en la misión hacia los que permanecen fuera del evangelio. La vida interior de la iglesia esta conectada con su vida exterior.  Un proceso de alcance local, regional, pero que también debería ser llevado a un alcance universal (transcultural).

 

No hay referencias a iglesias locales vinculadas institucionalmente en una sola estructura. Él termino ekklesia se refiere a congregaciones individuales mas que a la iglesia universal con excepción de Hechos 9:31 que dice que la iglesia se extendía por toda Judea, Galilea y Samaria.  Lucas registra como intervienen los apóstoles para confirmar a  los discípulos  y su relación con Jerusalén (Es el caso de Juan y Pedro en Hechos 8:14-17). El concepto de misión es que la iglesia sea formada  pero deberían tener cuidado de no caer en la eclesioidolatria. Se cometen errores, son cortos de vista, pero la misión tiene lugar a pesar de ellos y no a causa de ellos. Lucas propone como modelo a Pablo, Bernabé y la Iglesia de Antioquia en la actividad misionera eclesiástica.

 

En Hechos 14: 21-23 con Pablo y Bernabé en la nueva escena universal (transcultural) fortalecen a los discípulos animándolos a perseverar en la fe, en cada iglesia se nombran ancianos, y con oración y ayuno los encomiendan al Señor. No hay sucesión apostólica, los pastores de las iglesias son puestos por el Espíritu Santo como cuidadores u obispos. Los convertidos no se conocen como miembros de la iglesia sino más bien como discípulos de Jesús. Estas iglesias son fundadas sobre la enseñanza de los apóstoles, es enseñanza abierta donde los creyentes son enviados al mundo como testigos.

 

Para Lucas, tanto Jesús como la iglesia pertenecen al mismo tiempo. La vida histórica de Jesús no es relegada al pasado sino que la iglesia vive en continuidad con la vida y la obra de Jesús.  Al recontar las historia de Jesús y de la iglesia primitiva Lucas vuelve a ciertos temas como el ministerio del Espíritu Santo, la posición central del arrepentimiento y perdón, la oración, el amor, aceptación de los enemigos, la justicia, la rectitud en las relaciones interpersonales, los pobres y marginados, el evangelio para todos las naciones.

 

En tiempo de Pablo la iglesia son los miembros de la comunidad. No son solitarios o egoístas. Se unen a la comunidad por ser justificados por la fe en Cristo. Se les llama Santos, Elegidos, son amados y conocidos por Dios. Conforman una familia de hermanos donde Dios es su Padre. La comunidad es muy importante y es comunidad extendida, va mas allá, es comunidad misionera hasta lo ultimo de la tierra.

 

La iglesia es misionera por su propia naturaleza en la universalidad del evangelio proclamado. La iglesia es la iglesia en el mundo y para el mundo. No se concentra solo en el cielo. Se involucra en el mundo, lo que significa que es misionera.  

 

La iglesia es muy importante para Pablo. No solo funda iglesias; si no las sostiene en medio de sus cargas y conflictos, les escribe cartas, les envía ayudantes. En sus escritos hace referencia a las presiones diarias que sufre y su preocupación por ellas (2 Co. 11:28). También afirma que la iglesia es santa y es el cuerpo de Cristo sobre la tierra por lo tanto cuando los creyentes son insensibles a las necesidades y circunstancias de los demás, “menosprecian a la iglesia de Dios” (1 Co. 11:22). Pero siempre es una comunidad preliminar en camino a su redención completa al Reino de Dios. Es una comunidad  de esperanza, es el comienzo de la nueva época. Sabe que le queda poco tiempo y que el mundo desaparecerá en su forma actual (1 Co. 7:29-31). Se afirma en el trabajo para el mundo hasta que venga el triunfo final de Dios.      

 

El Reino de Dios

 

Esta expresión no aparece en el Antiguo Testamento.  El reino de Dios avanza por medio de la obra del Espíritu. La iglesia en actividad misionera encuentra una humanidad y un mundo en los cuales la salvación de Dios ya ha estado operando en secreto a través del Espíritu.    

 

La predicación de Jesús sobre el Reino de Dios permite apreciar su dimensión misionera.

Por un lado no se comprende en términos únicamente futuros. Es futuro y presente a la vez. El Reino de Dios se ha acercado y esta entre ustedes (Lc. 17:21). Algo nuevo esta ocurriendo, es el inicio de un nuevo orden de vida. El futuro ha invadido el presente.

No obstante hay una tensión entre el presente y el futuro. Esta aquí pero a su vez esta por venir. Se nos insta a orar por su venida. Esta tensión adquiere significado para la misión.

 

Por otro lado la dimensión del ministerio del Reino de Dios inaugura un ataque frontal contra la maldad y todas sus manifestaciones. El Reino de Dios llega dondequiera que Jesús vence el poder maligno. Las manifestaciones de maldad son múltiples: el dolor, la enfermedad, la muerte, la posesión demoníaca, el pecado individual, la inmoralidad, la hipocresía de los que dicen conocer a Dios, privilegios clasistas, la ruptura de las relaciones interpersonales. Jesús declara: Si la desgracia es grande aun más grande es el poder de Dios.

 

Este Reino de Dios no es para los que se creen importantes, sino para los marginados, los que sufren, los pecadores, las viudas, los niños, los recaudadores de impuestos. Se manifiesta el Reino de Dios en los milagros de sanidad. Jesús hecha fuera los demonios por el Espíritu de Dios, entonces ciertamente el Reino de Dios ha llegado (Lucas 11:20).

 

El Reino de Dios implica que no hay tensión o lucha en salvar a una persona de sus pecados  y salvarlo de su condición física. No debe haber tensión entre lo espiritual y lo social. La naturaleza del Reino de Dios es abarcadora.

 

La sociedad puede ser diferente si hay cristianos orando para que su Reino venga y defienden a su vez la causa de los pobres, sirven a los marginados,  para que recuperen delante de Dios su humanidad.                  

 

Nuestra misión no introducirá plenamente el Reino de Dios. Jesús tampoco lo hizo. Somos llamados a mostrar los valores de este Reino, no mas que eso ni mucho menos.

Es futuro y presente, desafío, promesa, don gratuito, celebración y anticipación. Su venida esta asegurada y nada puede detenerla.        . 

 

Interrelación entre la Iglesia, la Misión y el Reino de Dios

 

Hablar de la iglesia sin hablar de su misión es imposible. La iglesia de Jesucristo vive en Misión. Sin Misión no hay iglesia. Hablar de la iglesia es hablar de la iglesia enviada al mundo. El problema es que muchas veces la iglesia no se da cuenta de esto.

La iglesia es enviada a compartir el gozo y la esperanza, en medio de la tristeza y la angustia de la gente de nuestro tiempo, en particular de los que son pobres o afligidos en cualquier forma.

 

El ministerio y la vida cristiana no pueden ser definidos exclusivamente en términos de predicación, el culto publico, el pastorado,  la ofrenda, la asistencia regular a las reuniones y ver únicamente a las personas como candidatos a ser ganados. Enviada implica que es solidaria con el mundo y no solamente conquistadora. Es algo mas que llamar a los individuos a entrar en la iglesia como una sala de espera del mas allá. Los que han de ser evangelizados están, juntamente con los demás seres humanos, sujetos a condiciones sociales, económicas, y políticas de este mundo. La iglesia pasa a ser el pueblo de Dios en medio de los acontecimientos mundiales y la comunidad para el mundo.    

 

Al reconocer que Dios ya esta actuando en el mundo,  la iglesia no puede ser considerada como el fundamento de la misión, tampoco como la única meta de la misión. La palabra final de la iglesia no es la iglesia,  sino la gloria del Padre por medio de su Hijo Jesucristo. 

 

La iglesia no es el Reino de Dios. Es en la tierra, la semilla y la iniciación de ese Reino.

La iglesia es comunidad del Reino y debe exhibir el brillo del Reino inminente de Dios, sus valores: un Reino de reconciliación, paz y vida nueva.         

 

La iglesia es comunidad misionera por lo tanto es comunidad del Espíritu Santo. Es morada del Espíritu Santo. Es movimiento de ese espíritu en ruta hacia el futuro del Reino de Dios que ha de venir en Jesucristo. El espíritu es el Dios mediador.

 

La iglesia como comunidad misionera no debe desvincularse del mundo. Debe organizarse de modo que sirvan a la sociedad y no separen al creyente de la misma. Lo significante es la misión y no nuestras estructuras.

 

Cuando estudiamos el libro de los Hechos vemos como el Espíritu Santo obliga a la Iglesia a reformar sus estructuras. El gran héroe de la misión en este libro es el Espíritu Santo. Es el continuador de la obra de Cristo donde la iglesia nace, se desarrolla, tiene vigor y un testimonio eficaz. En la medida que la iglesia vive bajo su influencia, se edifica, se consolida, se expande. En Hechos 1 eligen a Matías en reemplazo de Judas pero es llamativo como en Hechos 13 el Espíritu llama a la iglesia a una nueva misión que necesitara de un liderazgo diferente. Lo cierto es que el Espíritu Santo va obligando a la Iglesia a reformarse para ser fiel a su misión. Cuando no cumplimos con Hechos 1:8 Dios trae Hechos 8:1. Jerusalén tuvo su momento y su misión, pero ahora se acerca una nueva era y es necesario responder a los no alcanzados.

 

Es la iglesia de Antioquia quien asume este compromiso. Lucas se ocupara de esta iglesia no por ser la más rica o poderosa, sino porque supo enfrentarse a los retos del momento. Pablo y Bernabé junto a la iglesia en Antioquia se han unido a la misión de Dios en el mundo y tanto la iglesia como ellos se lanzaron a la labor misionera local y universal

(transcultural) en forma indivisible.

 

Hechos 15:1 nos muestra que algunos llegados de Judea a Antioquia querían que los no judíos se circunciden para ser salvos. Pablo y Bernabé toman la determinación de resolver este problema de principios en el Concilio de Jerusalén. ¿Porque es que Bernabé y Pablo pueden ver lo que Dios esta haciendo entre los no alcanzados y los demás (Fariseos u otros Judíos) no?. Han recibido el mismo evangelio perseverando en la doctrina, comunión, partimiento del pan y las oraciones. ¿Donde esta la diferencia?.

 

La diferencia es que Pablo y Bernabé se han unido a la misión de Dios en el mundo y tanto la iglesia de Antioquia como ellos se lanzaron a la labor misionera. La iglesia y ellos se sujetaron al impulso del espíritu. Participan de la obra del Espíritu que hoy nuevamente nos vuelve a llamar desde todos estos lugares donde no reina la fe pero alcanza la misericordia divina.      

 

La iglesia en el poder del espíritu aún no es el Reino de Dios, comete errores y muchas veces es infiel. Sin embargo, sigue siendo la anticipación del Reino de Dios en la historia. Vamos caminando hacia la nueva creación y la nueva humanidad.

 

Otro punto para consolidar es que la señal que tenemos como iglesia es la cruz de Cristo. La iglesia existe por causa de los que no son miembros de ella. Es iglesia para los demás y con los demás. Esta dispuesta a lavar los pies. La iglesia no debe presentarse como un modelo a seguir diciéndole a los demás “vengan a nosotros” sino “Vengan a Jesucristo”. El modelo es Cristo “ser semejantes a Jesús”. 

 

El mundo demanda resultados claros de lo que decimos ser y creer. La cruz que proclamamos también nos juzga y censura en nuestro comportamiento (credibilidad  y adulación) . La iglesia vive tensiones y divisiones y esto afecta su unidad en Cristo. Dios escogió a la iglesia como la comunidad del Reino donde debe reflejar su unidad y solo Cristo es la verdadera señal de unidad. “Unidos en Cristo para que el mundo crea”.

 

La iglesia es en realidad una familia universal de iglesias locales en la cual cada una debe estar abierta a responder a las necesidades de las otras y a compartir sus bienes materiales y espirituales con ellas. El mundo entero es un campo de misión y las iglesias en todas partes se necesitan las unas a las otras. La iglesia en su conjunto como localmente es el agente de la misión para su entorno llegando simultáneamente hasta lo ultimo de la tierra.

 

Finalmente la Iglesia vive en la tensión  de ser la que lleva el mensaje de Salvación a todas las naciones correspondiendo este mensaje en palabra y hechos. Esto implica que la misión se involucra tanto en la humanización de la sociedad y que las personas se conviertan a Dios por medio de Jesucristo. Que estas personas pasen de muerte a vida y se transformen en discípulos incondicionales: Ser lo que Dios quiere que sean, hacer lo que Dios quiere que hagan e ir donde Dios quiere que vayan.

 

La iglesia debe tener credibilidad y no centrarse en una vida feliz, cómoda y exitosa.

Por otro lado no debemos desvirtuar a la iglesia diluyéndola en el mundo. Esperar que pueda responder a toda la agenda del mundo es una opción no valida. A pesar de que la iglesia esta muchas veces en debilidad y es imperfecta Pablo comenzaba sus cartas dando gracias a Dios por su existencia, fe y lealtad.

 

Dietrich Bonhoeffer nos dice que uno de nuestros problemas es que andamos detrás de una iglesia ideal y que en esa búsqueda menospreciamos a todas las demás. Lo cierto que esa iglesia ideal no existe y si existe deja de ser ideal cuando llegamos nosotros.

Tenemos que tener cuidado cuando hablamos de la iglesia de no menospreciarla. La iglesia es gracia del Señor y debemos amarla porque es el regalo que nos da el Señor. Ser iglesia es ser agradecidos, dando gracias a Dios en todo y llevando Gloria al nombre de nuestro Dios.    

 

Es imposible hablar de misión como responsabilidad hacia el mundo y del Reino de Dios como una señal si no es por medio de la Iglesia. Esta iglesia es la reunión visible de personas presentes en un lugar especial para realizar algo particular (Adoración, Oración, Comunión, Palabra, Sacramentos). Sin ese hecho visible de reunirse no hay iglesia.

 

La iglesia se reúne para alabar a Dios, para disfrutar de la comunión mutua y recibir sustento espiritual, y sale para servir a Dios dondequiera que estén las personas. Será estar en el mundo siendo distinta del mundo. Será sierva y testigo impulsada por el Espíritu Santo. Podrá dar en la medida en que ella misma recibe.

 

Muchas veces experimentamos un dolor profundo por la iglesia. La amamos mucho y  ese mismo amor nos ha dañado. Pero nunca debemos desecharla sino reformarla y renovarla. La iglesia es ella misma objeto de la Misión de Dios (missio Dei), en constante necesidad de arrepentimiento y conversión. La iglesia que por la gracia de Dios puede arrepentirse, ser renovada y equipada para el servicio misionero debe recordar que no es la expresión ultima del reinado de Dios sino su siervo y heraldo.

 

Toda la iglesia de Dios en cada lugar y época debe dar testimonio del Reino que ha comenzado en la persona de Jesucristo y vendrá otra vez en su plenitud cuando él regrese en gloria. Somos llamados a ser instrumentos del Reino de Dios.

 

Que tenemos que decir en cuanto al “Pueblo del Reino de Dios” y  el “Pueblo de la Iglesia”

 

El Reino de Dios no es la Iglesia. El Reino de Dios es el “ya” y todavía “no”. Nuestro objetivo final es ver consumado este Reino. Mientras tanto somos llamados a ser el pueblo del Reino y no el pueblo de la Iglesia.  Somos la iglesia del pueblo con todos los pueblos.

 

Corremos el peligro de ser el pueblo de la Iglesia. El pueblo de la Iglesia  piensa únicamente en como sumar mas personas a la iglesia, da prioridad al trabajo de la iglesia por encima de la preocupación por la justicia, la misericordia y la verdad.  Hace énfasis en que el mundo venga a la iglesia.   

 

La iglesia del pueblo es el pueblo del Reino. Vive con su pueblo, se levanta para ir al colegio, a la universidad, a los hospitales, a la casa de Gobierno, al palacio de Justicia, trabaja en los diferentes oficios y profesiones, trabaja en beneficio de todos y con todos los pueblos.

 

La iglesia del Pueblo de Dios con todos los Pueblos busca primeramente el Reino de Dios y su justicia. Es sal y luz, donde busca la consumación de este Reino, lo anhela, no se diluye en el mundo a costa de perder su identidad, se afirma como comunidad del Reino,  pero no se evade o se encierra en sus paredes.

 

El pueblo del Reino de Dios busca que la gente conozca a Cristo, se transforme en discípulo, forme parte de la nueva comunidad del Reino que es la iglesia. “La iglesia del Pueblo de Dios con todos los Pueblos” siempre lleva buenas nuevas y trabaja “con los demás”.  Es una iglesia que quiere cambiar al mundo. Es entender que formamos parte de la Iglesia Universal, es trabajar con los demás y no presuponer que nosotros sabemos lo que otros necesitan.

 

Conclusión:

 

Nuestro dialogo haciendo misión debe abarcar todos los aspectos de la vida. Muchos dicen que “Cuando todo es misión, nada es misión”. David Bosch contesta:  “Es un riesgo que debemos correr y resolverlo de una manera creativa”. Es la tensión necesaria en la que nos debemos mover. (Ver apéndice 1)

 

El enfrentamiento fuerte es cuando la iglesia se transforma en agente de cambio. Cuando de alguna manera tocamos las realidades e intereses de determinados sectores por presentar “Todo el Evangelio” nos enfrentaremos con el real “costo de ser discípulos”. Solo cuando nuestras creencias cambian realidades humanas que transforman,  comenzara una lucha de Poder contra Poder.

 

“La encarnación es el modelo para la misión de la Iglesia. En su encarnación, Jesús se identifico con la humanidad pecadora, se solidarizo con ella en sus aspiraciones, angustias y debilidades y la dignificó como criatura hecha a imagen de Dios. La Iglesia esta llamada a encarnar su misión al estilo de Jesús.”

 

“La evangelización es misión, pero la misión es mas que la evangelización... La misión es la Iglesia enviada al mundo para amar, servir, predicar, enseñar, sanar y liberar... el evangelismo, por lo tanto es un llamado al servicio, es llamar a las personas a la misión.”

 

Debemos anhelar y desear que la iglesia de Jesucristo sea plantada en todas las etnias como expresión y anticipo del Reino de Dios; pero el Reino de Dios es mucho más que la iglesia,  por lo tanto su entendimiento misional debe abarcar todos los aspectos de la vida. Necesitamos una “transformación de la iglesia”. (Ver apéndice 2)

 

Hay un Reino y hay un Rey que quiere ser Señor. “Jesucristo es el Señor” y su deseo es que los ciegos vean, los tristes tengan gozo, los paralíticos caminen, los que no tienen ropa y alimento lo tengan, que se practique la justicia y el amor como señal del reino (Lucas 4: 18-19 y Mateo 9:35-36).

 

Espero finalmente que no caigamos en lo que muchas veces ha dicho Jhon Stott: “La acción sin reflexión es fanatismo en acción pero la reflexión sin entrega es la parálisis de toda acción.” Dios llama a todos los creyentes a participar y comprometerse en su misión. Si el estudio no lleva a la participación, sea en casa o en ultramar, la misionologia habrá perdido su vocación y razón de ser. 

 

Como iglesia tomemos parte de la misión de Dios en el mundo, anunciando que “el tiempo ha llegado, el reino de Dios esta cerca, arrepiéntanse y crean en el evangelio” (Marcos 1:15). Llevemos “todo el evangelio” a “todas las etnias” hasta que el Señor venga. Que este sea nuestro entendimiento de la Misión, con la participación de la  Iglesia, mirando hacia el Reino de Dios.