EL PASTOR SIERVO EN EL
CORAZON DE DIOS
Lic.
Carlos Roberto Scott
Presidente
Red Misiones Mundiales
Director
COMIBAM Cono Sur
Vice-Presidente
de COMIBAM INTERNACIONAL
"Hermanos,
sigan todos mi ejemplo, y fíjense en los que se comportan conforme al modelo
que les hemos dado" Filipenses 3:17
El Apóstol Pablo en
su carta a los Filipenses nos da un
modelo a seguir. Estudiaremos este modelo. Podemos sugerir que el apóstol está
definiendo el papel de la misión y al pastor siervo con la palabra pasión.
1.
El evangelio es la pasión del Apóstol
La pasión clave es por el
evangelio. En el capítulo 1, Pablo nos
habla acerca de la comunión del evangelio, cuenta lo que le pasó a él y anima a
los creyentes a que se comporten como es digno del evangelio. De aquí se desprende
que:
¨
Debemos participar
ayudando a otros por medio de la cooperación:
La pasión por el evangelio nos debe
llevar a participar, cooperar, compartir (cap 1:5) y no a competir: Compartir en una
empresa común (2 Corintios 8:23), compartir una experiencia común: la
persecución (Hebreos 10:33 y Apocalipsis 1:9); el sufrimiento (2 Corintios
1:7); la alabanza (1 Corintios 10:16); la debilidad y fortaleza (Filipenses
1:12-18); compartir privilegios en común (Romanos 11:17; 1 Corintios 9:23),
compartir realidades en común (Filipenses 1:7); compartir por medio del dar o
donar (Filipenses 1:5)
Por lo tanto, los filipenses "participaban en el
evangelio"(1:5). Se puede hablar de "comunión". Koinonia es la
palabra neotestamentaria traducida como "comunión", "compartir",
"contribución","común". Participar y cooperar tiene un
rango ancho de significados en que se puede usar, pero es "común" en el ser y el hacer; es el hilo que
une todo.
Lo que queda muy claro es la idea de compartir algo,
una empresa, un propósito, una experiencia, el dinero, lo que sea, debe ser
compartido. Además, lo que se comparte primero en el contexto de la iglesia es
la fe. Lo que sale de la koinonia de la fe es la koinonia de la obra.
El compartir la fe viene primero y define la cooperación
práctica, pero la fe común debe tener una salida a la participación práctica y
esta participación en la práctica tiene consecuencias concretas.
¿Debemos ayudarnos mutuamente entre los pastores e
iglesias?
Claro que sí. Debemos buscarnos, animarnos y ayudarnos
unos a otros; sobrellevar las cargas unos con otros, compartir lo que tenemos
unos con otros, no dominarnos o ver quién es más poderoso, sino servirnos unos
a otros por la pasión que tenemos por el evangelio.
Nos necesitamos (1 Corintios 12:21-22). Somos miembros los unos de los otros. Nadie
le puede decir al otro "no te necesito" (2 Corintios 10:12,
17-18). Esto es pecado y debemos
arrepentirnos. Nuestro problema, muchas
veces, está en pensar que no necesitamos de nadie y que no nos hace falta
compartir con otros. Para que exista la
cooperación se necesita haber cumplido con un nivel de confianza que es muy
difícil de edificar cuando alguien se muestra autosuficiente. Es difícil confiar en alguien que quiere
tener el control. La belleza de la encarnación es que Jesucristo siendo por
naturaleza Dios se rebajó voluntariamente para estar entre nosotros.
Es interesante la perspectiva del apóstol acerca de la
debilidad. Su sufrimiento fue por Cristo, no fue por dinero o por ganar
prestigio. Su debilidad causó la extensión del evangelio. A pesar del conflicto
y del egoísmo, el evangelio se extiende y el pueblo de Dios es alentado para
anunciar el evangelio. Pablo es arrestado, sufre y en medio de la debilidad
predica estando en cadenas. La debilidad de Pablo hace sus motivos claros y
como consecuencia, se expande el evangelio (2 Corintios 12:9-10).
Otra pregunta que debemos hacernos es:
¿Qué podemos hacer para que seamos fuertes?
Debemos conocer nuestra debilidad. Cuando somos
débiles entonces somos fuertes (2 Corintios 12:10). El testimonio más fuerte no
ha sido a través de una iglesia perfecta y fuerte. Lo que sorprende al mundo es
una iglesia débil y que permanece fiel haciendo lo que Dios quiere. La
debilidad demuestra que estuvieron con Jesús (Hechos 4:13). La asociación, la
cooperación, la colaboración, las alianzas estratégicas pueden funcionar cuando
cada pastor, iglesia, agencia, o institución reconoce su debilidad. Debemos examinarnos a la luz de lo que dice
el apóstol: "Porque han participado en el evangelio desde el primer día
hasta ahora"(1:5), "todos ustedes participan conmigo de la gracia que
Dios me ha dado”.
Este es el apostolado que Pablo y la iglesia
comparten, la pasión de llevar el evangelio a todas las naciones
(Romanos 1:5, y Efesios 3:2,8). Este
es el apostolado que el pastor siervo en el corazón de Dios debe vivir, sentir,
predicar, encarnar. Solamente lo
podremos hacer si hay pasión por el evangelio y que este sea conocido
hasta lo último de la tierra.
¿Debemos preguntarnos en este momento cuál es nuestro
llamado y pasión como pastores?
El problema que tenemos muchas veces es que perdimos
la pasión por participar. Si hay pasión, hay participación, no
hay una cosa sin la otra, lamentablemente, muchas veces participamos sin pasión,
no hay un sentido claro a lo que Dios nos está llamando.
Esto no significa que no creamos en lo que estamos
haciendo, o que no estamos confiando en ello, pero significa que no estamos
viviendo en una "entrega" con todo nuestro ser a lo que decimos
creer. El discurso o la dialéctica es una cosa, la praxis es otra.
Me pregunto a mí mismo si tengo pasión por el
evangelio y si esto me consume, si es algo que no lo puedo contener, entonces,
me lleva a dar todo lo que soy y lo que tengo por aquel que lo dio todo por mí
o, si por el contrario, me da lo mismo hacer hoy esto y mañana otra cosa que no
tiene nada que ver con el llamado de Dios.
Sino tenemos un sentido claro de ubicación,
llamado y entrega estoy dejando de ser un discípulo responsable, estoy más
perdido que Adán en el día de la madre.
Pierdo mi sentido de significancia. Por lo tanto, pierdo la identidad y
la oportunidad de participar en el evangelio para llevarlo a las naciones.
El consejo del apóstol es que debemos comportarnos de
una manera digna del evangelio de Cristo (Filipenses 1:27, Tito 3:8).
Esto implica:
-Estar firme en el propósito por el cual fuimos
llamados(1:27)
-Trabajar en unidad(1:27)
-Hacerlo sin temor a la adversidad(1:28)
Si no queremos sufrir, si queremos pasar una vida
tranquila, hemos elegido mal el siglo en el cual vivir. Se nos ha concedido a los latinoamericanos
sufrir (Filipenses 1:29) y realizar la obra del evangelio en un contexto de
escasez, de guerra, de debilidad, etc.
Lo que está en juego, es si somos fieles o no y no tanto si tenemos los
recursos o no. Nuestros recursos provienen de Dios (Filipenses 4:19).
Para Dios los latinos no estamos quebrados, esa debe ser nuestra
percepción. Él está tomando lo débil
para avergonzar a lo fuerte y extender su gloria en medio de las naciones.
¿Cómo está tu pasión, cómo está tu fe?
"Sin fe es imposible agradar a Dios"
(Hebreos 11:6)
El tema es dar un paso gigante de lo natural a lo
sobrenatural. Primero, me entrego a la tarea a la que Dios me llamó y luego van
aparecer los recursos necesarios. ¿Qué
hacemos por lo general? Si no hay recursos no hago la tarea. Entonces, ¿dónde
está la fe? O, si no me dan el control, el cargo, el nombramiento, el
reconocimiento, no hago nada. Debo
entregarme por completo a la tarea asignada por Dios y si nos permite ver
resultados satisfactorios que no sea para endulzar mi ego, vanagloriarme,
dominar o manipular a otros, sino para la gloria de Dios. "Andamos por fe
y no por vista" (2 Corintios 5:7).
En definitiva, avanzo en fe y luego Dios se hará presente porque Él es
fiel y suya es la misión. Él quiere hacer algo con lo poco que tenemos en
nuestra mano (Mateo 14:17-20). Las
señales siguen a los que creen y no al revés (Marcos 16:20).
Satanás nos quiere engañar, nos dice que habrá
necesidades, agujeros, pero el Señor dice "haz lo que yo te indique y yo
te voy a cuidar". No debemos
servir a Dios pensando en nuestra economía, debemos trabajar para Dios
confiando en sus recursos (Filipenses 4:19).
Busquemos a Dios y el resto estará a tiempo. Ocupémonos de las cosas que son importantes para Dios y Él se
ocupará de las cosas que son importantes para nosotros.
Porque tenemos fe vamos a participar a pesar de que otros predican a Cristo por
envidia, rivalidad, por ambición personal, buscando sus propios intereses
(Filipenses 1:15,17, 2:21). Aunque algunas cosas nos desagradan nos seguiremos
alegrando porque "Cristo es predicado"(Filipenses 1:18). Como pastores siervos vamos a participar en
el evangelio. Seguiremos ayudando, compartiendo la visión y alentando a otros
para que sus brazos no desmayen y el evangelio esté disponible para cada
persona, lengua, pueblo y nación.
2. La pasión de ser un siervo
Cuando vamos al capítulo 2 hay una descripción única
de Jesús como siervo, luego, tenemos ejemplos de otros siervos como Timoteo y
Epafrodito. El capítulo 3 da una advertencia sobre los malos obreros, en el
capítulo 4, Pablo le ruega a Evodia y Sintique que se pongan de acuerdo en el
Señor y al final da gracias a los filipenses por la participación de ellos en
el evangelio. Se habla mucho de los
siervos, de servir juntos y de los problemas que hay cuando servimos juntos,
por lo tanto:
¨ Debemos participar encarnando el modelo de Jesucristo
En el capítulo 2:5-11, Jesucristo mismo emerge como un
modelo de cooperación en su participación dentro del plan de Dios. Él modela la
actitud que debemos desarrollar como pastores siervos en el corazón de Dios. Se
nos habla de:
-unanimidad con los planes de su Padre (v5),
-la negación de sí mismo, en búsqueda del logro del
objetivo común (vv6-7),
-obediencia al plan establecido por Dios (v8),
-Jesucristo es exaltado (v9-11).
“Él debe ser exaltado como resultado de nuestra
actitud en todo lo que hacemos especialmente en la cooperación." (David Ruiz, presidente de COMIBAM
Internacional)
Debemos entender la fe bíblica basada en el ser, o
sea, en lo relacional, la encarnación del modelo. En principio, pertenecemos a una comunidad trinitaria, y por lo
tanto, somos cristianos trinitarios.
Nos debemos preguntar cómo podemos reflexionar sobre esto y llevar a la
práctica el amor entre nosotros. Primero
está la relación. Relacionarnos de una manera auténtica unos con
otros. El resultado será la confianza
mutua. Esto requiere honestidad, verdad, vulnerabilidad, sumisión, ánimo, y
trabajo. La fe bíblica no solamente tiene que ver con responder y creer en
un mensaje, sino tiene que ver con vivir el mensaje en el mundo concreto, el
mundo de riqueza y pobreza, el de injusticia y corrupción, el de divisiones y
rivalidades.
El tema es un problema de actitud. Todos somos
ricos y pobres a la vez. Nuevamente el
tema de fondo es cómo relacionarnos, cómo encarnar el modelo de
Jesucristo. Por eso dice el apóstol: “Si hay comunión en el espíritu, si sienten
estímulo en su unión con Cristo, consuelo, compañerismo (comunión), ahora
tengan un mismo parecer, un mismo pensamiento, no hagan nada por vanidad, sino
humildemente considerando a los demás en primer lugar”.
¿Nos preguntamos cómo construir
mejor el puente misionero de cooperación entre los pastores e iglesias?
En principio la respuesta que tenemos es que debemos
relacionarnos. El problema surge cuando despreciamos la relación y esto es
tanto de unos como de otros. Debemos tener unanimidad con los planes del Padre
(Lucas 6:27-31). Esta unanimidad con Él
nos habla de un mismo sentir y parecer. Nos habla de perdonarnos, de
rebajarnos, de humillarnos, de entender y comprender nuestros diferentes
trasfondos y ayudarnos mutuamente. No hay nadie superior, ni nadie inferior.
Esta unanimidad nos habla de salir juntos a buscar a los que están perdidos y
encarnar el modelo de Jesucristo. Nos
habla de la obediencia a la hora en la que debo resolver los conflictos
interpersonales e interinstitucionales. Significa también que debemos construir
mejor nuestro puente de comunicación.
Una relación cara a cara. Esta relación mata al correo electrónico.
Nuestro problema es que muchas veces despreciamos la relación cara a cara,
decimos: ¿Para qué voy a ir? ¿Para qué
voy a perder el tiempo? Como pastores siervos, nuestra presencia, compromiso,
flexibilidad y cooperación es
indispensable.
.
Cuando servimos en medio de la cooperación podemos
decir como el apóstol dijo de Epafrodito:
"Es una ofrenda fragante, un sacrificio que Dios acepta con
agrado"(Filipenses 4:18).
¿Cómo podemos participar en el envío de misioneros a
otros continentes?
No hay excusas para avanzar en la relación. "Esta
encarnación nos habla también de los diferentes grados de la cooperación.
Epafrodito (2:25), un enviado de los filipenses para evidenciar la cooperación,
ilustra 3 grados de cooperación en la participación:
-Simpatía común (Adelphon=Hermano) describe el grado
más sencillo de cooperación, una identificación fruto del reconocimiento de
tener objetivos que nos son comunes y esto evidencia nuestro deseo de cumplir
los míos para ayudarte a cumplir los tuyos.
-Trabajo en común (Sunergon=Colaborador) describe un
grado más comprometido de cooperación, cuando se comparte una tarea que les es
común, ahora, ambos están conscientes de que el trabajo de uno, contribuye al
logro del objetivo común, ambos están comprometidos hacer su parte.
-Un peligro común (Sunstraitioten=Compañero de milica)
La mejor descripción para este, que es el más comprometido nivel de
cooperación, lo da el mismo pasaje, en el versículo 30 "porque por la obra
de Cristo estuvo próximo a la muerte...", no sólo estar dispuesto a hacer
lo mismo, sino sufrir lo mismo." (Hugo Morales, director del Departamento
de Desarrollo, COMIBAM Internacional)
Porque estamos llevando el evangelio a todas las
naciones, los pastores siervos debemos tener la pasión de seguir el
modelo de Jesucristo: la pasión de ser siervos.
Debemos preguntarnos: ¿Qué principios y valores debemos seguir?
Si bien ya hemos enunciado el modelo del siervo, el
apóstol Pablo describe ahora a Timoteo: "Ustedes conocen bien la entereza
del carácter de Timoteo que ha servido conmigo en la obra del evangelio...(
2:22... "se preocupa por el bienestar de ustedes..."(2:20), "no
busca su propio interés sino lo de Jesucristo"(2:21). Somos llamados a
construir relaciones y a ser responsables de ellas; a informar, a escuchar, a
ser imparciales, a formar puentes de cooperación, dispuestos a compartir el
corazón de Dios y lo que Dios está
haciendo.
Cada pastor siervo debe guiarse por valores que
permitan nuclear a otros. Esto significa que además de tener un sentido claro
de nuestra misión y visión tendremos determinados valores que nos guíen y que
llevándolos a la praxis nos permitan realizar la tarea. A modo de ejemplo:
a- Espiritualidad.
Involucra nuestra relación de intimidad
con Dios, realizar un trabajo espiritual, hablar la verdad con amor.
b- Gerenciamiento.
Representa nuestra habilidad ejecutiva,
decisión, eficiencia, excelencia.
c- Integridad
Decir siempre la verdad. Honestidad,
lealtad, vivir en santidad.
d- Visión
Implica inventar el futuro, anticipo,
innovación, aventura, valentía.
e- Trabajo en Equipo
La necesidad de trabajar con otros, siendo
flexibles, con compromiso, cooperación.
3. Una pasión por conocer al Señor
Podemos estar trabajando muy fuerte y haciendo muchos
planes, pero no debemos descuidar la pasión
de conocer a Jesús. Muchas veces falta pasión
hacia Cristo. Parte de nuestro papel como pastores siervos en este milenio es
seguir conociendo a Jesús. Podemos
estar muy emocionados con el programa de la iglesia, la organización o la
institución, pero no con Jesús mismo. Nuestra primera prioridad será siempre
conocerlo a ÉL; nos involucramos tanto haciendo planes que nos olvidamos de
Jesucristo. Lo que le importaba al apóstol Pablo era conocer a
Jesucristo (Filipenses 3:8), ahí es donde comienza la pasión. Esta es seguida en fe y obediencia, por lo
tanto:
¨ Porque lo conocemos debemos participar en sus
sufrimientos
"Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo,
experimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus
sufrimientos y llegar a ser semejante a Él en su muerte." Filipenses 3:10.
El apóstol fue un ejemplo; vivió en el sufrimiento.
"Ahora me alegro en medio de mis sufrimientos por ustedes, y voy
completando en mí mismo lo que falta de las aflicciones de Cristo, en favor de
su cuerpo, que es la Iglesia" Colosenses 1:24. Tanto Pablo, Timoteo y
Epafrodito dieron un paso mas allá. Se entregaron totalmente a punto de
arriesgar la vida misma. Nosotros
también debemos completar lo que falta de las aflicciones de Cristo. La iglesia
está presente en el mundo para completar lo que falta de sus sufrimientos. Esto
es cooperación en el evangelio, es ser pastores siervos para que podamos
avanzar. Es identificarnos y servir a los mas débiles. Hay lugares en el mundo
como Sudan donde la iglesia es muy débil y sufre. Debemos ser como Cristo y
evidenciar la relación práctica de lo que esto significa.
La presente condición del mundo está marcada por el
sufrimiento (Romanos 8:18,20). Jesús se humilló a sí mismo, padeció,
sufrió. Él nos dio el triunfo sobre el
Diablo. Nosotros ahora estamos siendo llamados a participar de sus
padecimientos ( Filipenses 1:29, 1Pedro 4:13, 16). Conocerlo es participar de
esto. En otra línea parecida es aquí donde experimentamos perdonar a otros,
porque si no lo conocemos no podremos perdonar. Él fue mal entendido, lo mataron, lo crucificaron. Es también donde debemos entregar lo que más
queremos para nosotros como es el "éxito ministerial",
"prestigio", crucificar nuestro "yo", etc. Es una lucha
diaria y es a muerte. Luego, debemos
seguir la indicación que Dios nos da, otro paso de fe. Nuestra vida siempre es
un final abierto y lleno de sorpresas.
Nunca terminamos de saber lo que viene después, mas aun cuando sabemos que Dios tiene un buen
sentido del humor. Es ahí donde estamos
dispuestos a dejar lo que tanto nos costó conseguir para luego ir a otro lado,
comenzar una nueva tarea o continuarla en obediencia al Señor. Este es el costo. ¿Es costoso estar en el
centro de la voluntad de Dios?. Esta
debe ser nuestra pasión.
"Hermanos, no piensen que yo mismo lo haya
logrado ya. Mas bien, una cosa hago: Olvidando lo que queda atrás y
esforzándome por alcanzar lo que esta delante, sigo avanzando hacia la meta
para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en
Cristo Jesús” filipenses 3:13-14.
Nuestro diálogo haciendo misión debe tener claro que
la prioridad es que la iglesia de Jesucristo sea plantada en todas las etnias /
naciones y su entendimiento misional abarca todos los aspectos de la vida.
Conclusión:
Como lideres siervos nuestra prioridad es entender que
la iglesia y las más variadas instituciones deben ser lideradas por el Espíritu
Santo. Conocerlo a Él es reconocer la voz del Espíritu, es escuchar y seguir al
Espíritu Santo en sus hechos y orientación.
Una iglesia liderada por el Espíritu Santo tiene una
variedad de caminos:
-Hay oportunidades de puertas abiertas para llevar el
evangelio (Hechos 16:6-10)
-Hay oportunidades de dar y debemos investigar qué es
lo que tenemos que estar dando (2 Corintios 8:1-5)
-Hay oportunidades para planear (Romanos
15:23-24).
El gran héroe de la misión sigue siendo Dios,
Jesucristo y el Espíritu Santo. Debemos atribuir al Espíritu Santo como el
continuador de la obra de Cristo donde la iglesia nace, se desarrolla, tiene
vigor y un testimonio eficaz. En la
medida que vivimos bajo su influencia la iglesia se edifica, se consolida, se
expande. Lo significante no son nuestras estructuras sino la misión.
Es interesante ver en el libro de los Hechos cómo los
doce tratan de mantener las mismas estructuras eligiendo a Matias, pero es
llamativo cómo el Espíritu Santo va a llamar a la iglesia a una nueva misión
que va a necesitar un liderazgo diferente al de los apóstoles. Ellos mal entienden que la estructura de la
iglesia será igual a la ya conocida, pero lo cierto es que el Espíritu Santo va
obligando a la iglesia a reformarse para ser fiel a su misión. Jerusalén tuvo
su momento y su misión, ahora, se acerca una nueva era y es necesario responder
a los no alcanzados; es la iglesia de Antioquía que asume este compromiso.
Lucas se ocupará de esta iglesia no por ser la mas rica o poderosa, sino porque
supo enfrentarse a los retos del momento. Pablo y Bernabe junto a la iglesia de
Antioquía se han unido a la misión de Dios en el mundo y tanto la iglesia como
ellos se lanzaron a la labor misionera.
Como pastores siervos debemos entender que estar en el
corazón de Dios es involucramos en la misión. Es compartir la misión del Dios
misionero y darnos cuenta que no estamos trabajando en ningún proyecto privado.
Estamos al servicio de la missio dei.
Nuestra misión es compartir la suya.
El hecho de que podamos decidir juntos hacer misión será una señal de la
derrota de Satanás. El hecho de que lo
haremos juntos con nuestras diferencias de cultura, riqueza, trasfondo, etc,
requerirá la ayuda del Espíritu Santo y una disponibilidad de sacrificar lo
nuestro para el bien de su misión.
Somos de diferentes trasfondos desafiados a ser ciudadanos del cielo (Filipenses 3:20). Se nos recuerda que tenemos un futuro en común y una misma identidad. Tomemos parte de la misión de Dios en el mundo llevando "todo el evangelio" como "siervos" que "conocen a Jesucristo". Que esta sea nuestra pasión como pastores siervos en el corazón de Dios.